Salud Respiratoria

 

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domingo 29 de junio de 2008

Celecoxib puede ser útil en la profilaxis del cáncer de pulmón

Autora: Roxanne Nelson
Publicado em 02/07/2008

Los resultados de un estudio presentado en el American Society of Clinical Oncology 44th Annual Meeting revelan que el celecoxib puede ser útil en la profilaxis del cáncer de pulmón porque reduce la expresión de Ki-67, un biomarcador asociado a lesiones bronquiales premalignas. Este es el primer estudio aleatorizado con celecobix en la profilaxis del cáncer de pulmón.

El principal autor del estudio, el Dr. Edward S. Kim, profesor adjunto de medicina en el MD Anderson Cancer Center de la University of Texas, Houston, señala que aunque “sabemos que el tabaquismo define a una población de alto riesgo, también sabemos que hay personas con cáncer de pulmón cuya exposición al tabaco ha sido muy limitada y que algunos fumadores nunca sufren cáncer de pulmón. Por estas razones es necesario definir mejor la población de alto riesgo, no solo el riesgo clínico sino también las características biológicas de riesgo. Esto significa que tenemos que estudiar los biomarcadores”.

Aunque se han realizado varios estudios sobre profilaxis farmacológica a gran escala ninguno ha logrado resultados positivos. El Dr. Kim explicó en una rueda de prensa que “ahora estudiamos grupos más reducidos con factores de riesgo más definidos [y que] en cualquier tipo de estudio preventivo, queremos asegurarnos que el fármaco es seguro y eficaz”.

La ciclooxigenasa 2 (COX-2) esta sobrexpresada en el tejido bronquial premaligno y aumenta la proliferación celular y la supervivencia. Las lesiones premalignas presentan una proliferación celular elevada reflejada por la expresión Ki-67 nuclear. El Ki-67 es detectable en la capa basal y parabasal del epitelio bronquial normal. Los investigadores pensaban que el celecoxib es activo en el epitelio bronquial de los ex-fumadores y fumadores activos, y por eso analizaron los efectos del celecoxib en las concentraciones de Ki-67 durante seis meses.

Desde noviembre de 2001 hasta septiembre de 2006, los investigadores asignaron al azar 204 pacientes (162 fumadores activos y 182 sin antecedentes de cáncer) a uno de los siguientes cuatro grupos de tratamiento: celecoxib y después placebo, celecoxib y después celecoxib, placebo y después celecoxib, placebo y después placebo. Utilizaron una dosis de 200 mg dos veces al día (81 pacientes) y después una dosis más elevada de 400 mg dos veces al día (123 pacientes). El criterio de inclusión era un consumo de al menos 20 paquetes de tabaco al año y un periodo sin enfermedad de al menos seis meses en aquellos pacientes con antecedente de cáncer.

Se realizó una broncoscopia con biopsia al inicio del estudio, a los 3 y a los 6 meses, y se observó que la expresión inicial de Ki-67 en las capas basal y parabasal era más elevada en los fumadores que en los ex-fumadores (p= 0,001 y p= 0,005 respectivamente). El análisis multicofactorial también demostró que la expresión de Ki-67 en la capa basal disminuía tanto en los fumadores como en los ex-fumadores que recibieron una dosis de 400 mg, pero no en los que recibieron 200 mg.

Los autores señalan que el estudio demuestra la probable utilidad de la inhibición de la COX-2 en la prevención del cáncer de pulmón y que podría ser eficaz para reducir la proliferación en el epitelio bronquial de los pacientes de alto riesgo. La seguridad y tolerabilidad del celecoxib eran adecuadas, con excepción de 3 pacientes en los que se detectó una toxicidad grado 3 con la dosis más alta aunque sin repercusión cardiaca. Ninguno de los participantes presentó complicaciones cardiovasculares agudas durante el estudio.

Riego de complicaciones cardiovasculares agudas

Se ha evaluado el potencial preventivo del celecoxib en otros cánceres, aunque muchos de estos estudios han sido interrumpidos por una probable asociación con complicaciones cardiovasculares agudas. El MD Anderson Cancer Center suspendió de forma voluntaria este estudio en diciembre de 2004 a petición de Pfizer, el fabricante del celecoxib, y del National Cancer Institute (NCI) hasta comprobar mejor el riesgo de toxicidad cardiovascular.

Los informes de la Food and Drug Administration recomendaron finalmente que el estudio de celecoxib en el tratamiento y prevención del cáncer continuase. El National Cancer Institute apoyó también la continuación de estos estudios, aunque animó a los investigadores a sopesar los riesgos y beneficios en su ámbito clínico. El estudio se reanudó en mayo de 2005.

El Dr. Kim señaló que “es cierto que se han producido algunos cambios en nuestra valoración de los inhibidores COX-2 en ciertas poblaciones. No podemos decir que toda persona en tratamiento con inhibidores COX-2 va a tener una complicación cardiaca aguda. Sabemos que estas complicaciones aumentan con la edad, que es el principal factor de riesgo. Lo que hicimos durante el estudio fue solicitar una consulta y una evaluación cardiológicas como medida de protección adicional.

El Dr. Kim expresó su preocupación por la duración prolongada del tratamiento con celecoxib debido a sus probables efectos cardiacos. “Uno de las ramas del estudio tenía una duración de 6 meses y no estamos seguros de cuánto tiempo debe prolongarse el tratamiento con un fármaco de este tipo”.

“Espero que si decidimos utilizar celecoxib durante periodos de tiempo prolongados seamos capaces de definir los pacientes con menos riesgo de complicaciones cardiovasculares agudas, aunque puede ser difícil. La otra manera de hacerlo es seleccionar pacientes con un riesgo elevado de cáncer de pulmón, de modo que este riesgo sea mayor que el riesgo de complicaciones cardiovasculares agudas”.

Equilibrar riesgo y beneficio

El Dr. Steven Dubinett, profesor titular de medicina y director del Lung Cancer Research Program de la University of California, Los Ángeles, destaca que “este estudio supone una contribución relevante a la investigación en este campo”. Demuestra una influencia sobre un biomarcador implicado en la proliferación epitelial y que puede ser conveniente actuar en la vía de las prostaglandinas. Sin embargo, “esto es solo un paso adelante en el camino hacia el futuro”, señaló a Medscape Oncology.

Este experto explica que existen otras formas de interferir en esta vía y que es posible que celecoxib no sea la respuesta adecuada. Los resultados podrían ser mejores al interferir con las prostaglandinas en lugar de con la COX-2. En la actualidad hay otros dos estudios en curso cuyos resultados estarán disponibles antes de final de año. Uno de los estudios investiga iloprost (prostaciclina) en fumadores activos y exfumadores. El otro estudia celecoxib en exfumadores. Estos resultados aportarán más piezas para completar el puzzle.

El Dr. Dubinett señala que los especialistas en oncología creen que si celecoxib tuviera propiedades profilácticas seguramente ya lo habrían detectado debido al elevado número de personas que toman este fármaco para la artritis/artrosis y otros trastornos relacionados. No obstante, el Dr. Dubinett destaca que la dosis es muy importante. En un estudio de su equipo dos años atrás en pacientes con cáncer de pulmón establecido en tratamiento con erlotinib y celecoxib detectaron una reducción del 65% de la prostaglandina E2 con una dosis de 400 mg de celecoxib y una reducción menor del 10% con las dosis de 200 mg y 300 mg. Por tanto, ha sido una suerte que el Dr. Kim empleara una dosis de 400 mg en su estudio.

Sin embargo, esta dosis tan alta no es recomendable en la población general debido al elevado riesgo de toxicidad cardiaca. Recientemente, el cardiólogo Dr. Steven Nissen, jefe del departamento de medicina cardiovascular de la Cleveland Clinic, Ohio, señaló que no era ético emplear una dosis de 400 mg. En su respuesta, el Dr. Dubinett alegó que la ética depende de la situación. En un paciente con cáncer terminal y seis meses de vida el riesgo de un aumento de la toxicidad cardiaca después de un año es una consideración menor. “Como siempre, esto depende de la relación riesgo/beneficio”.

El estudio fue subvencionado por el National Cancer Institute.

http://www.medcenter.com/

 

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domingo 22 de junio de 2008

La rinitis alérgica podría dañar el funcionamiento de las vías respiratorias nasales a largo plazo

La rinitis alérgica, a la que se suele denominar fiebre del heno, se produce cuando el sistema inmune del organismo responde de forma excesiva ante partículas específicas no infecciosas como los pólenes de las plantas, hongos, ácaros del polvo y pelo de animal, entre otros

Madrid, 2 junio 2008 (mpg/AZprensa.com)

Las personas que sufren de fiebre del heno o rinitis alérgica con el tiempo experimentan un empeoramiento progresivo del funcionamiento de sus pasajes nasales, según un estudio del Hospital de San Martino en Genova (Italia) que se publica en la revista 'Otolaryngology-Head and Neck Surgery'.

El estudio descubrió que en 100 pacientes, 50 con rinitis a corto plazo y 50 a largo plazo, aquellos que experimentaron los brotes más largos con el trastorno, que lo habían padecido durante una media de nueve años, tenían un menor paso de aire a través de los pasajes nasales. Además, los resultados muestran que el 72 por ciento de los pacientes con rinitis a largo plazo tenían obstrucción nasal 'grave'.

La rinitis alérgica, a la que se suele denominar fiebre del heno, se produce cuando el sistema inmune del organismo responde de forma excesiva ante partículas específicas no infecciosas como los pólenes de las plantas, hongos, ácaros del polvo y pelo de animal, entre otros. Esto causa enrojecimiento de la piel e inflamación de las membranas de los pasajes nasales, en combinación con estornudos y congestión.

http://www.azprensa.com/

 

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